Sed

Siempre es un cuarto de sombra,
una única vela a su mitad,
un vaso de bourbon bien repleto,
una sola y tímida
acariciada nostalgia.
La ves después aparecer
nombrándote entre susurros.

 

Miro hacia arriba.
La lluvia empapa mi cara.
Me dejo.
Son tan sólo segundos
de gotas templadas,
un instante mágico al que
le sobran las palabras.
Abro la boca para tragar 
el cuerpo desmembrado de las nubes.

 

La boca quiere hablar,
pero se calla.
El ahora es
un recuerdo ya lejano
en la más absoluta intimidad.

 

Todos los amaneceres, 
en el silencio de la madre que da de nacer, 
tragándose los gritos hacia dentro
de labios arrancados,
caderas abiertas como brazos,
y una única noche por placer
naciendo de la cueva hacia los bordes
que arrancan sus paredes por saber.

 

Pecho de flor entre los labios.
Agua de río entre los dientes.
Sed, bebida, único hijo.
Muerte de dos por tres serpientes.
Veneno compartido, caliente.

 

losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es

 

 

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