Peso de ojo

La niebla en paseos,
-por los bordes verdes al pie de tu montaña-
entre la tierra, húmeda de marrón, y corteza de castañas.

 

Subir, al vacío de la mansión
en la noche de las almas perdidas,
con un pulmón medio vacío y la garganta seca
de aguantar la respiración.

 

A media hora aguas heladas,
siempre despiertas.

 

Noches…
soñando en tu arena,
cuentos contados por un niño…
con finales de tormenta.

 

Lluvia en soledad
señal de vida.

 

Un recuerdo,
puede ser…
promesa olvidada
bebida por sorpresa.

 

Y sus segundos vividos
antes de ser recuerdos,
un cuento, uno de ellos contado por un niño
con señal de noche y cierre de ojos,
añorando, labio en la mejilla… que lo besa.

 

 

 

losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es.

 

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