Gran Vía

Y los ojos escucharon.

Todo lo demás imaginación.

 

Hortaleza dio paso a la Gran Vía.

Fueron los pasos, pequeños, entre más pasos

los que anunciaban que andar entre la gente

era como intentar respirar dentro del agua.

Y sentirse pez entre cuadrículas con red

y con partículas presentes

y por segundos sin memoria y sin mente.

 

Alguien me empujó con su hombro

en el preciso instante

en que buscaba las estrellas en el cielo,

que por no destacar se guardaba

los colores y ese pequeño alimento

que movía solo el agua invisible

a casi todos los ojos siendo anzuelo.

 

Cibeles. Me despierta la brisa

que aparece de sus aguas

cuando la quiero cruzar.

 

Me espera la estación

y el combustible de los martes

que pasaron al jueves

después de pasar por el portal de Vi,

y cartas sin letra

y letras sin canción.

 

Una burbuja

dentro del mar es alimento.

Lo que cuento, aliento de una bruja,

suspendida a un lado del armario

que se agacha

pidiéndose perdón.

 

Son los sueños

el aire elevado y profundo

que guarda el corazón. 

La ciudad es una cama

y mi cuerpo el edredón. 

 

losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es.

Votar este artículo
Sin comentarios

Escribir un comentario

Realice la siguiente operación:

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa nevegando está dando su consentimiento y aceptación de nuestra política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa nevegando está dando su consentimiento y aceptación de nuestra política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies