Fiel tormenta

Luna en vientre, hueso de aceituna.
Cabalgo dentro de tu ola de arena
sin espuma. 
Los dedos de la victoria
me han marcado la frente,
la misma que cada noche
soñaba a tu altura.

 

Yo no quiero “te quieros”,
sí un “te quiero” sincero,
pero de tu boca
y no de la mujer que no conozco. 

 

Dime tú si el final está tan cerca
porqué no vienes y me clavas el puñal.
No tengo miedo de morir.
Sí de volver a despertar.

 

Otro tiempo. 
Con otro traje vistió mi corazón
entre las nubes que hoy no veo,
que se marcharon o se guardaron solas.

 

Manos que me miro envejecidas
por el paso del pasar,
tiempo a ratos suicida,
vida perdida sin amar.
Cuatro estaciones y una bala
por cada nota extendida.

 

Hoy soy de mi sangre.
Ya tragué venas perdidas,
azules, como los brillos de mis cristales.
Ya lloré noches de huida,
ya fui muerto,
muerto en vida
y solo me alivia soñar,
y el llanto cuando ese sueño 
y se  hace realidad.

 

losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es

 

 

 

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