Diecinueve

Calma.
Repíteme eso de que ya no te quedan palabras,
yo recitaré los versos
con mis dedos en tu espalda.

 

 

Sigo paseando aún por la orilla de tus mapas.
Sigo bebiéndome las lágrimas en sal.
Voy a recordarme que no sirve de nada.
Voy a coger mis alas, las voy a cortar,
para dejar de buscarte entre mis nubes.

 

 

Sí, ya lo sé,
ya sé que nunca estás,
ni estarás.

 

 

Me quedo con tu corazón en mi labio
besado ante el espejo
tragando la verdad.

 

 

No es pena
solo recuerdo,
tan lejano como real.

 

 

 

 

http://losangelesnosmirandurmiendo.blogspot.com.es.

 

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